-No me sueltes nunca.
Es lo que te quise decir y sin embargo, no lo hice. No hubo necesidad, pues tú no te separaste de mi lado.
Hacía frío, pero eso no importó. Nos olvidamos de todo, de la distancia, del tiempo y el futuro adiós.
Dimos la señal de salida.
Nos hicimos inmunes al pudor.

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