miércoles, 26 de enero de 2011

Insensible.

Hoy he despertado junto con la niebla. He podido ver como aún sumidos en la oscuridad, los tejados de las casas ya desvencijadas brillaban más de lo que nunca lo habían hecho. El frío ha sido hoy el acompañante estrella. Un frío que me calaba hasta el corazón. Volví a desear todo aquello que ya no tengo. Y de nuevo llegó a mi la rabia, porque no consigo aceptar la realidad, porque ya no sé cómo me siento ni cómo debería sentirme.

Las pequeñas gotas de lluvia me saludan desde el cristal de la ventanilla del coche gris. Salto de charco en charco sin importar que pueda resbalar.

Eso es lo mejor de todo. ¿Qué más te puede pasar? ya no existe el miedo a nada. Ya has dejado de sentir.

domingo, 23 de enero de 2011

Quererte es no tener miedo del frío.

Bailar abrazados al compás del rock and roll. Sentir el aliento que desprende tu risa en mi cuello.
Besarnos como si fuera el último día de nuestras bocas... y mientras escuchar el fuerte sonido del viento, furioso, celoso del roce de nuestros labios.

Estrenaré con cada beso los  "Te quiero" que no llegué a decirte...

jueves, 13 de enero de 2011

Cuando todo perdió su sentido.


Indiferente, observaba uno a uno sus sueños marchitarse sobre la vieja alfombra del salón. Los recuerdos reducidos a escombros pasaban desapercibidos a sus ojos inertes fijos en la descolorida pared. El sonido de una gotera en la cocina, el tic tac de un destartalado reloj...
Poco a poco su vida volvía a ser lo que fue en un principio. Polvo, y después, nada.

martes, 11 de enero de 2011

Y piensas que la vida no te sonríe.

La vida te da muchas sorpresas, unas más agradables que otras.
Nunca sabes lo que te va a tocar ni con lo que te vas a encontrar. Un día sientes que la felicidad está hecha para tí, que no puedes dejar de sonreír. Y al siguiente te despiertas y descubres lo que has perdido. Aquello que tanto apreciabas, lo que te permitía volar. Y entiendes que es para siempre, que jamás volverá.

Piensas que la vida no te sonríe.
Y en realidad, la que debe sonreír, pase lo que pase, eres tú...

sábado, 8 de enero de 2011

Carta a un viejo amigo.

Querido Lorenzo:
Seguramente te habrá sorprendido esta carta, hacía tiempo que no daba señales de vida, tanto que ni yo misma soy capaz de recordar cuál fue la última vez que nos vimos. Es triste comprender como a veces las pobres circunstancias a las que nos somete la vida pueden desgastar la amistad que durante muchos años unió a dos personas. Supongo que te preguntarás qué fue de mí. Me gustaría poder alegrarte diciéndote que logré realizar mi sueño, y que por fin alcancé la felicidad por la que tanto luché esos días de invierno en que parecía ser devorada por las manillas del reloj. Pero siento tener que negarlo, pues no es así, todavía me queda un largo y duro trecho por recorrer. Debo contarte que, desde que nos despedimos han cambiado muchas cosas, y más concretamente yo. Ya no soy la que era. Entonces yo pensaba que había conocido la cara más oscura de la realidad, pero poco a poco me voy dando cuenta de que me equivocaba. Dicen que cuando una puerta se cierra otra se abre, y no digo que no sea así. Bien está que, en mi caso, también si una puerta se abre otra se cierra. No te preocupes, que no te den a entender estas últimas líneas que vivo desgraciada, porque no es así. He tenido oportunidad de vivir nuevas experiencias, y no me arrepiento de los nuevos e increíbles momentos que he pasado. Nostalgia Lorenzo, ella es la culpable del frío que azota a mi corazón. Sí, echo en falta a tantas personas muy importantes para mí...