miércoles, 26 de enero de 2011

Insensible.

Hoy he despertado junto con la niebla. He podido ver como aún sumidos en la oscuridad, los tejados de las casas ya desvencijadas brillaban más de lo que nunca lo habían hecho. El frío ha sido hoy el acompañante estrella. Un frío que me calaba hasta el corazón. Volví a desear todo aquello que ya no tengo. Y de nuevo llegó a mi la rabia, porque no consigo aceptar la realidad, porque ya no sé cómo me siento ni cómo debería sentirme.

Las pequeñas gotas de lluvia me saludan desde el cristal de la ventanilla del coche gris. Salto de charco en charco sin importar que pueda resbalar.

Eso es lo mejor de todo. ¿Qué más te puede pasar? ya no existe el miedo a nada. Ya has dejado de sentir.

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