jueves, 13 de enero de 2011

Cuando todo perdió su sentido.


Indiferente, observaba uno a uno sus sueños marchitarse sobre la vieja alfombra del salón. Los recuerdos reducidos a escombros pasaban desapercibidos a sus ojos inertes fijos en la descolorida pared. El sonido de una gotera en la cocina, el tic tac de un destartalado reloj...
Poco a poco su vida volvía a ser lo que fue en un principio. Polvo, y después, nada.

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