Sabes que la vida no siempre es como querríamos que fuera. Hay días en los que te paras a pensar y a buscarle un sentido y por mucho que lo intentas, no lo encuentras. Entonces miras tu lista de deseos, aquel papel arrugado entre los todavía no desempolvados libros del último estante, y vuelve a tí la pena, la frustración.
¿Qué hacer? Yo no soy la persona más optimista, que digamos. Pero aprendí a ver más allá de toda esa tristeza, a apartar de un soplo todas esas nubes negras. Darme cuenta de todo lo que tengo, de las personas especiales que tengo a mi lado, de lo afortunada que soy de poder siquiera aspirar a que me quieran como lo hacen.
Aunque no nos demos cuenta, pequeñas cosas como sentir el suave tacto de mis calcetines de pelo, zamparme en unos segundos mis sabrosas galletas de chocolate, el beso del primer amor en una estación de autobús, son las que hacen de la vida un pasatiempo alegre, algo que merece la pena probar.
¿Lo sientes? Es el abrazo del mar, el cielo, la brisa...
Un beso, el beso de la felicidad.
Lo de despierta es mío querida ;)
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