La vida te da muchas sorpresas, unas más agradables que otras.
Nunca sabes lo que te va a tocar ni con lo que te vas a encontrar. Un día sientes que la felicidad está hecha para tí, que no puedes dejar de sonreír. Y al siguiente te despiertas y descubres lo que has perdido. Aquello que tanto apreciabas, lo que te permitía volar. Y entiendes que es para siempre, que jamás volverá.
Piensas que la vida no te sonríe.
Y en realidad, la que debe sonreír, pase lo que pase, eres tú...

Y por eso te ríes incluso cuando te duelen los riñones :3, claro, que por eso te quiero tanto.
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ResponderEliminarCuanta razón tienes. Ya sabes, no dejes de hacerlo :D
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