sábado, 8 de enero de 2011

Carta a un viejo amigo.

Querido Lorenzo:
Seguramente te habrá sorprendido esta carta, hacía tiempo que no daba señales de vida, tanto que ni yo misma soy capaz de recordar cuál fue la última vez que nos vimos. Es triste comprender como a veces las pobres circunstancias a las que nos somete la vida pueden desgastar la amistad que durante muchos años unió a dos personas. Supongo que te preguntarás qué fue de mí. Me gustaría poder alegrarte diciéndote que logré realizar mi sueño, y que por fin alcancé la felicidad por la que tanto luché esos días de invierno en que parecía ser devorada por las manillas del reloj. Pero siento tener que negarlo, pues no es así, todavía me queda un largo y duro trecho por recorrer. Debo contarte que, desde que nos despedimos han cambiado muchas cosas, y más concretamente yo. Ya no soy la que era. Entonces yo pensaba que había conocido la cara más oscura de la realidad, pero poco a poco me voy dando cuenta de que me equivocaba. Dicen que cuando una puerta se cierra otra se abre, y no digo que no sea así. Bien está que, en mi caso, también si una puerta se abre otra se cierra. No te preocupes, que no te den a entender estas últimas líneas que vivo desgraciada, porque no es así. He tenido oportunidad de vivir nuevas experiencias, y no me arrepiento de los nuevos e increíbles momentos que he pasado. Nostalgia Lorenzo, ella es la culpable del frío que azota a mi corazón. Sí, echo en falta a tantas personas muy importantes para mí...

1 comentario:

  1. Me surje una duda, ¿Lorenzo existe?, porque si es Jorge Lorenzo dile que quiero una vuelta en su moto ;)

    ResponderEliminar